Si pensamos qué es educar, inmediatamente debemos relacionarlo con otras preguntas, ¿qué es aprender?, ¿logra impactar lo que aprendo o enseño en mi día a día?, ¿logro aplicar lo aprendido para impactar o modificar mi entorno? Podríamos pasearnos por múltiples definiciones de educación, desde las más clásicas, que, parafraseando, correspondería a la adquisición de conocimientos que serán operacionalizados de manera técnica y repetitiva en un futuro próximo, o, a definiciones más progresistas comprendiéndolas como procesos de aprendizajes asociados a la pedagogía (didáctica) con el fin de hacerlos más efectivos.