Marión Alarcón: “Gracias a un esfuerzo público-privado, somos el único centro en Chile que trasplanta páncreas en este minuto”

Procuramiento y trasplante en la Clínica Santa María

Entrevista a Marión Alarcón, enfermera coordinadora de procuramiento y trasplante de órganos abdominales de la Clínica Santa María

Por Paula Ampuero Ulloa

En Fundación Cambiemos la Historia conversamos con Marion Alarcón Véliz, enfermera Coordinadora de Procuramiento y Trasplante de Órganos Abdominales de la Clínica Santa María, quien desde hace ya ocho años trabaja en esta área. ¿Cuál es el rol de los privados en el proceso de trasplantes? ¿Hay listas de espera diferenciadas por sistema de salud? ¿Cómo es el trabajo en este centro? Estas y otras interrogantes, respondió Marion en la entrevista.

¿Cómo describirías el rol que cumples?

El rol de una enfermera de trasplante es llevar el proceso completo de un paciente. Se inicia con el estudio pretrasplante, que es cuando un paciente es diagnosticado con una enfermedad crónica terminal, y se le informa que por su patología requerirá el reemplazo de un órgano. Realizamos una orientación a todo lo que significa ser trasplantado, todos los exámenes previos que hay que tomar para la evaluación, les contamos que deberán comenzar con la inmunosupresión que significa disminuir su sistema inmune para que su cuerpo no rechace un nuevo órgano.

Hacemos una charla educativa al paciente y su familia. Verificamos que estén los estudios completos, que estén todos los pases dados por los especialistas, el cardiovascular, broncopulmonar, gastrodigestivo, óseo, tumoral, ginecológico, urológico, infectológico, dental, sicosocial e incluso el económico. Completando todo ese check list buscamos tener una buena función orgánica para que el paciente esté bien al momento del trasplante; que no haya infecciones activas y también verificamos que no tenga enfermedades oncológicas que contraindiquen el trasplante.

Terminando ese proceso somos quienes alistamos a los pacientes en las diferentes listas de espera por órgano, que las lleva el Instituto de Salud Pública. Después estamos a cargo de las llamadas de ofertamiento de órganos y en Clínica Santa María, nosotras como coordinadoras, asistimos a los pabellones quirúrgicos tanto del procuramiento, que es el acto de extracción de un órgano, como en el proceso quirúrgico del trasplante propiamente tal.

Y postrasplante somos las encargadas de darle educación al paciente en cuanto a su nuevo estilo de vida al ser trasplantado. Hacemos educación sobre alimentación, cuidados de la vida diaria, cotidianos, higiene tanto de la casa, como del propio paciente. Educación sobre la vida sexual, deportiva, ejercicios, controles y seguimientos. Este rol no termina hasta que el paciente fallece, porque una vez que el paciente es trasplantado es seguido por nosotras -a excepción de que el paciente quiera cambiar de centro- por toda su vida. Así que el proceso de enfermería de trasplante es bastante largo y es muy bonito, porque acompañamos a los pacientes en todo el proceso.

¿Qué profesionales componen la Unidad de Trasplante de la Clínica?

Están los médicos, un grupo de ellos son los cirujanos encargados de realizar la cirugía propiamente tal; el otro grupo son los médicos especialistas, como en el caso de trasplante cardiaco, los cardiólogos; de hígado los hepatólogos; en el caso de riñón los nefrólogos, y en el caso de páncreas-riñón es una mezcla entre nefrólogo y algunos diabetólogos. Además, estamos las enfermeras coordinadoras de trasplante y contamos con una secretaria.

¿Cuál es la relevancia de este equipo para el sistema de salud en general?

En Clínica Santa María en este momento somos el único centro en Chile que realiza todo tipo de trasplantes de órganos sólidos. Tenemos trasplante de corazón desde 2018, de pulmón desde 2013, de hígado desde 2015, de páncreas desde 2014 y de riñón desde 2010 (y algunos casos antes). Desde ese último año, que fue cuando la Clínica comenzó a consolidarse como un centro de trasplante, se ha trasplantado a 350 pacientes.

Además, somos el único centro en Chile que, en este minuto, hace el de páncreas, y eso es parte de un programa muy bonito, que es un esfuerzo público-privado.

¿De qué se trata esta alianza?

El procedimiento del trasplante páncreas-riñón es una garantía que se acordó con Fonasa, ya que pacientes diabéticos que estaban con una insuficiencia renal no tenían opción de trasplante de páncreas en Chile. Esto, porque no se realizaban de forma constante, no había un programa adecuado, formado, que tuviera muchos casos en Chile. De hecho, en el país al momento que inició nuestro programa se había hecho nueve trasplantes de páncreas a lo largo de diez años; y desde el 2014, que nosotros comenzamos con esta alianza, tenemos 57 pacientes trasplantados. Eso para mí es un aporte al país bastante significativo.

En concreto, Fonasa realizó una canasta con la que garantiza la atención del paciente público en el sistema privado sin costo para él. Ese monto es financiado por Fonasa y se entrega a la Clínica, de esta forma, atendemos pacientes con gratuidad por decirlo así, a través de estos programas.

En cifras podemos decir que el 98% de nuestros pacientes en lista de espera y el 95% de los que ya están trasplantados son Fonasa. Además, tenemos pacientes de Arica a Puerto Aysén y eso tiene un impacto muy grande para el país.

Manejar todo tipo de trasplante nos convierte en un programa que aporta al desarrollo del área y de estas técnicas tan complejas que buscan resolver enfermedades terminales.

¿Hay una lista de espera diferente para la salud privada?

La lista de espera en Chile es una sola, no está separada entre pacientes públicos y privados. Según el órgano es cómo se ordena esta lista de espera, por ejemplo, en corazón, en pulmón y en hígado existe el orden de acuerdo a la gravedad del paciente. Esto significa que el paciente que está más grave se trasplanta primero y no importa qué previsión de salud tenga, o si es que es de Arica o Santiago.

Sabemos que esto se trata siempre de un trabajo en red, ¿cómo funciona la coordinación de ustedes con otras instituciones?

Por ejemplo, en el programa de páncreas-riñón me toca gestionar visitas, consultas en Santiago para pacientes de otras regiones, exámenes, actualizaciones de exámenes, de pases, primeras evaluaciones. Y eso lo hago con todos los coordinadores de pretrasplante o de procuramiento de todos los centros de Chile. Es un trabajo muy gratificante desde ese punto de vista, porque yo veo cómo todas las unidades de las diferentes regiones y hospitales del país tratan de hacer lo mejor posible para que sus pacientes tengan acceso a estos tratamientos.

La verdad es que la idea de que las comunicaciones sean lo más expeditas y lo más eficientes posibles, van hacia el beneficio del paciente y finalmente ese es el objetivo de todos.

¿Cómo se enfrenta a la familia de alguien que falleció para pedirles que donen los órganos de su familiar?

A mí como coordinadora de procuramiento, que es lo que hacen las enfermeras que están en seguimiento de potenciales y posibles donantes, me toca hacer entrevistas a familiares que están en la etapa de duelo de sus familiares que están fallecidos, es decir, que sufrieron una muerte por criterios neurológicos.

Es impactante acompañarlos en ese proceso, contarles sobre este derecho que tiene ese paciente al ser donante y contarles que esta decisión de aceptar la voluntad de donación de ese familiar incide directamente en salvar vidas de otras personas.

Afortunadamente como entrevistadora, como enfermera coordinadora y coordinadora local de procuramiento, he tenido muy buenas experiencias y he sentido que la sensación de la familia al terminar este proceso es de gratitud, porque les da otro sentido a la muerte de su familiar. A pesar de que las familias están viviendo el momento más doloroso, quizás, de sus vidas, que tengan esta reflexión o este sentimiento de gratitud es completamente perfecto.

¿Qué mensaje le das a la sociedad para que entienda la importancia de ser donantes?

Considero que lo más bonito de trabajar en esto, es ver las dos caras. Por un lado la solidaridad, la generosidad de una familia que sufre y, por el otro, la felicidad y gratitud de una familia que recibe una nueva oportunidad de vida. Para mí eso es lo más significativo.

Si todos tomáramos conciencia de lo importante que es esta opción y respetar la voluntad de donación de nuestros familiares sería todo mucho más sencillo para tantas personas que sufren. Y bueno, lo más importante es que sin donantes no hay trasplantes y nosotros tenemos muchas probabilidades, muchísimas más probabilidades, de llegar a requerir algún día un órgano, que la posibilidad de llegar a ser un donante y eso yo creo que nos tiene que impactar de alguna manera.

Comparte el contenido en redes sociales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *